DE LA ALFABETIZACIÓN A LA LITERACIDAD CRÍTICA

Entrevista a Daniel Cassany, investigador de la escritura y la lectura y profesor de Análisis del Discurso en la Universidad Pompeu Fabra. Por Soledad Caballero.


La escritura ha sido su objeto de estudio durante mucho tiempo, pero hoy sus investigaciones se enfocan en la lectura. En particular, investiga lo que se denomina literacidad crítica y lo hace desde una postura teórica diferente a la que adoptara con anterioridad. En la Universidad Pompeu Fabra (Barcelona) trabaja junto a un equipo de personas que investigan temas tales como la lectura de la ideología, cómo se construye un no-lector, la especialidad odontología como género discursivo o las llamadas  ‘prácticas vernáculas' entre los estudiantes  universitarios. Daniel Cassany estuvo en Montevideo donde participó de varias actividades,1 y también se hizo tiempo para dar entrevistas.

¿Qué lo llevó a cambiar de la perspectiva psico-lingüística a la sociocultural? Bueno, quizá cansancio de la psicológica (risas). Cuando llevas muchos años trabajando en una perspectiva pues tienes ganas de hacer cosas diferentes. También hay ciclos en la investigación y en el estudio de las perspectivas; hay momentos en los que una determinada disciplina puede crecer mucho en una perspectiva, y luego dices "esto ya está agotado". Yo soy lingüista, entonces hay que verlo desde esta óptica. Desde mi perspectiva lingüística la psicología cognitiva en los años ochenta y noventa aportó muchísimo, fue un enriquecimiento muy grande. Pero después las investigaciones han ido perfeccionando las teorías, profundizando en el análisis, pero no han significado grandes cambios. Los trabajos que he realizado desde la perspectiva de la psicología cognitiva se situaban en una perspectiva de procesos superiores de pensamiento (en terminología vigotskiana) vinculados con procesos lingüísticos, sintácticos, etc. Y después de estar durante cierto tiempo estudiando estas cuestiones, investigando, creo que está un poco agotado.

¿Cuándo fue este cambio? Esto fue reciente. Quizá la toma de conciencia, la epifanía, tuvo lugar hace tres o cuatro años, pero son cosas que van gestando, que vas viendo poco a poco.

Entonces, situados en la perspectiva sociocultural, ¿qué es para usted ver la lectura? Es ver la lectura como una práctica social, como una tarea cultural, como algo que puede desarrollarse con lengua y con procesos cognitivos, pero que tiene una dimensión que va más allá del individuo, una dimensión de comunidad, una dimensión social. Social en el sentido que lo que estamos diciendo ahora tú y yo, no es sólo el resultado de las palabras que estoy utilizando, de los procesos cognitivos que tienen lugar en mi cerebro y en el tuyo, sino que está mediatizado por el lugar donde estamos, la universidad, porque yo procedo de otro continente, tú eres uruguaya y eso condiciona el proceso de conversación. Significa adoptar esto, entender que esto está socio-históricamente situado, que tú antes has hecho muchas otras entrevistas y yo también, que hay una revista que encuadra. Significa poner el acento en estas cuestiones. No significa negar lo cognitivo-lingüístico.

 Antes de adentrarnos en la lectura desde la perspectiva sociocultural, debí preguntar qué implica dicha perspectiva... No es muy diferente la respuesta. La idea es ver la lectura como un acto cultural. Es decir, el objeto de estudio no es la mente humana, no es la lengua, es la situación contextual en la que se lee. Es una perspectiva más descriptiva y no predictiva o teorizadora, sino que busca simplemente describir cuáles son los usos que se realizan. Entonces se utiliza la etnografía, la entrevista, la observación como instrumentos de análisis. Es una perspectiva que muestra la interrelación, por ejemplo, de la lectura con otras habilidades, con el habla, con otros procesos no lingüísticos, con procesos sociales.

¿Se ha movido del texto a la lectura? Bueno, antes había trabajado mucho en producción de textos, en escritura. Son dos cosas diferentes. Una cosa es que haya cambiado un poco de objeto: antes hablaba más de la escritura y ahora hablo más de la lectura, este es un cambio. Y hay otro cambio y es que pasando de una perspectiva cognitiva haya saltado a una perspectiva sociocultural. Las dos cosas se han dado paralelamente. Son dos cambios que han ocurrido simultáneamente pero no significa que yo no tenga interés en la escritura. Es cambiar de perspectiva, porque hablar de la lectura en lugar de la escritura, es ver la otra cara de un mismo proceso.

El tema de la identidad y del poder siguen siendo preocupaciones en su investigación... Claro. Cuando uno habla no sólo comunica lo que está diciendo sino que también construye una identidad. Yo ahora estoy mostrándome aquí de una determinada forma a partir de lo que digo y de lo que callo. Mi forma de hablar también fabula mi identidad: la imagen que tú tienes de mí, lo que tú piensas de mí, depende de lo que has leído, has escuchado y de lo que ves. Y lo que ves no es toda mi persona, yo también tengo una vida privada, una vida familiar, tengo muchas otras cosas que no forman parte de la identidad que estoy proyectando aquí. Entonces, cuando escribimos y cuando leemos evidentemente las identidades entran en juego, cuando escribimos especialmente construimos una identidad. Utilizar la lengua no es sólo una cuestión de comunicar contenidos es una cuestión de construir una identidad. En esta entrevista puedo intentar parecer más o menos simpático, más o menos lingüista, puedo jugar a construir una determinada imagen. Puedo negarme a responder alguna pregunta. Hablar también es construir una identidad. Y en una comunidad social en la que hay que tomar decisiones juntos, pues eso también significa manejar el poder.

Y en ese sentido, ¿cómo funcionan los géneros discursivos?, ¿qué importancia tienen? La idea de que leer y escribir es uniforme, es homogéneo, es muy ingenua. Leer y escribir varía según las disciplinas y según los ámbitos. Dentro de un ámbito determinado, hay distintos géneros, géneros discursivos, cada profesión tiene un repertorio de géneros, de tipos de textos que tienen unas características, unos roles, una estructura. Ser economista de algún modo es ejercer los géneros discursivos de la Economía: saber leer los informes económicos, saber escribir memorias, saber hacer balances de contabilidad, saber hacer auditorías, entre otras actividades.

¿Y por qué implicaría un poder saber manejar estos géneros discursivos? Porque es la forma en que se materializa la economía. O sea, el presidente (de Uruguay) que ha renunciado a la reelección lo ha hecho haciendo un comunicado, y si hubiera querido aspirar, hubiera tenido que ejercer un género escrito que es una ley para derogar una ley anterior. Entonces, el poder se ejerce con los textos. El poder no es sólo hacer una bofetada o disparar una pistola. En un mundo donde no existen bofetadas o pistolas lo que hacemos es manejar textos.

¿Entonces el poder residiría más en la producción del texto que en la lectura? El poder reside en el uso de los textos, en la producción del texto y en el acceso que los textos tienen a la sociedad. Una forma de ejercer el poder es, por ejemplo, impedir que deter-minados textos lleguen a sus lectores. Producir un texto no es la idea ingenua de un autor que escribe un texto, la producción de un texto es muy compleja, hay muchas personas implicadas en este proceso y luego hay mecanismos de control en el acceso. El poder se manifiesta en todas estas perspectivas. También se manifiesta el poder en la forma en cómo hay que interpretar los textos. Hay personas que intentan establecer o imponer interpretaciones determinadas de un texto. Por ejemplo, sobre el comunicado de ETA en España —que dice que se ha acabado la tregua— se dice que eso es responsabilidad del Partido Socialista. Esto es imponer una determinada interpretación de un hecho, y eso también es ejercicio del poder.

Bueno, ¿y en cuanto a la literacidad? Literacidad es el término técnico que manejamos para referirnos a todo lo que estamos hablando hasta ahora desde una perspectiva sociocultural.

Usted explicaba en el seminario que literacidad implica mucho más que ser alfabetizado, que involucra otras competencias. Hay países europeos que están invirtiendo en programas que no serían de alfabetización sino de literacidad, que incluyen, por ejemplo, la formación en el uso de tecnologías de la comunicación. En el Reino Unido, anunciaron que se habría reducido la brecha de literacidad dentro de este país. Ahora, si uno mira la realidad de un país latinoamericano y si manejamos el concepto de literacidad (en lugar de alfabetización), la brecha va a ser mucho más amplia. Probablemente, sí.

¿Cuáles serían los indicadores de literacidad para observar en un determinado país? En Uruguay, más del noventa por ciento de la población está alfabetizada, pero seguramente si vamos a observar la literacidad, la realidad nos va a devolver otra cosa. No sólo en Uruguay, probablemente también en España y en otros lugares. El problema no es si adoptamos una perspectiva u otra, sino que el mundo está cambiando y hoy saber leer y escribir no significa poder firmar un documento.

¿Qué significa hoy saber leer y escribir? Algunos psicólogos dicen que significa, por ejemplo, poder escribir un texto de seiscientas palabras explicando cuál es tu opinión sobre la renuncia a la reelección del presidente. Si tú eres capaz de escribir un texto de seiscientas palabras explicando tu opinión sobre este tema, que lo puedan entender todos los uruguayos, significa que sabes escribir hoy en día. Otra medida podría ser si tú eres capaz de ir a internet y encontrar un determinado dato, por ejemplo, cuál es la capital de Madagascar, cuál es el presidente de Japón y cuál es el producto bruto interno de Estados Unidos. Esto significaría que eres una persona con literacidad electrónica. Podrían ser indicadores. O si tú eres capaz de resolver con eficacia las distintas prácticas letradas que te exige la vida en Montevideo. Por ejemplo, buscar en una guía distintas calles, llegar ahí y realizar distintas actividades. Resolver trámites burocráticos de la municipalidad, por ejemplo cambiar el domicilio o instalar el teléfono. Esta sería otra medida.

Y yendo ahora al concepto ‘comunidades de práctica', ¿podría explicarlo? Es un concepto que ha surgido recientemente a partir de estudios etnográficos y antropológicos, que sugiere que las personas formamos parte de distintas comunidades de práctica, distintas comunidades en el sentido que nos relacionamos entre nosotros con unos objetivos y conocimientos determinados, para desarrollar unas rutinas comunicativas determinadas. Y eso genera aprendizaje con relación a la comunicación, aprendizaje que se convierte, de algún modo, en una marca de identidad colectiva.

¿Y cómo se usa este concepto para estudiar la lectura? Se entiende que formar lectores no consiste solamente en crear personas que tengan actividades cognitivas, sino también, conseguir que estas personas se integren en comunidades de práctica de lectura. La idea es adoptar una dimensión mucho más social. Implica evidentemente tener habilidades cognitivas para procesar el texto, pero también desarrollar una identidad de lector, desarrollar unas rutinas comunicativas relacionadas con lectura que no son sólo lectura, que son también comunicación de textos, relacionarte con otras personas, encontrarte con ellas, tener una opinión, intercambiar ideas, etcétera.

Usted señalaba que no leemos igual hoy que, por ejemplo, en la época de su padre, ¿qué cambios son los que estamos viendo en la lectura actualmente? Pues el desarrollo tecnológico, el desarrollo social y la dinámica histórica que siguen las comunidades generan cambios en sus formas de organización y en el día a día, y estos cambios afectan también a la lectura.

Si se mira la historia estos cambios fueron muy lentos... Ahora son mucho más rápidos, claro. Vivimos en una dinámica mucho más rápida. Ahora hay cambios frenéticos, casi vertiginosos. Son cambios provocados por la irrupción de nuevas tecnologías, por las nuevas formas de producción del conocimiento, las nuevas formas de organización de las prácticas sociales.

 Hay una anécdota muy divertida que aprendí aquí. Me contaron que un grupo de jubilados se manifestó en contra de que el banco nacional les pagara su pensión en el cajero automático, ellos querían seguir cobrando la pensión en la oficina aunque tuvieran que hacer tres horas de cola y lo consiguieron. Consiguieron que sus pensiones no fueran retribuidas a través del cajero automático. Esto se interpreta como un rechazo a una tecnología que exigía un determinado uso de la lectura y la escritura. Es  un buen ejemplo de cómo las empresas buscan mejorar sus procesos de construcción y elaboración del conocimiento y de organización social para ser más eficaces.

O sea, las personas nos organizamos y lo que hacemos es utilizar las tecnologías. Tecnología no es sólo internet, tecnología también es escribir. Lo que hacen las personas es utilizar las tecnologías para resolver los problemas, las tareas sociales que hay que hacer. Hay algunas tareas como cobrar la pensión o comprar un billete de tren, que antes se resolvían en una práctica oral, pero las empresas han descubierto que es mucho más rentable hacerlo a través de una práctica electrónica escrita. Porque es mucho más caro pagar el sueldo de una persona que trabaja ocho horas, que tener una máquina que está veinticuatro horas al servicio. Entonces sustituyen a la persona y ponen una máquina, porque de esta forma es más rentable, porque lo que importa es ganar dinero, no importa que haya más personas sin trabajo, simplemente que la empresa y los accionistas ganen más dinero. Quizá habría que revisar esto, ¿no? El resultado de esta situación es que el mundo se está llenando de máquinas que están sustituyendo a personas.

Entonces, desde el punto de vista de la educación ¿qué implica enseñar a leer y enseñar a escribir hoy? Implica reconocer que leemos de formas mucho más diversas que leer un libro o leer una novela. Que hay que ofrecer una visión mucho más amplia y diversa de lo que es la lectura. Que leer también es leer en pantalla, saber manejar la pantalla con el dedo, es manejarse en internet, es leer los carteles, es leer una novela. Hay muchas formas muy diversas de leer.

Los mensajes de texto muchas veces reducen las palabras que se emulan por su sonido, es como si fuera un código inestable pero que sirve para comunicarse, ¿se puede aprender a comunicarse de esa forma sin aprender a escribir, a manejar el alfabeto? No sé si es posible. Lo que está muy claro es que las personas aprenden el alfabeto porque lo aprenden en contextos formales, oficiales. Aprenden las prácticas oficiales y después lo que hacen es apropiarse de este alfabeto para manejarlo según les interese. No sé si sería posible aprender estas prácticas vernáculas,2 alternativas, sin haber aprendido el alfabeto antes. Probablemente no tiene mucho sentido. Por otro lado, este tipo de prácticas vernáculas más privadas, personales, son inestables, son muy versátiles, no están estandarizadas, normatizadas, justamente porque son rebeldes, son abiertas, son espontáneas, entonces tampoco tiene mucho sentido.

¿Qué serían las prácticas vernáculas? Son prácticas letradas no oficiales, todas estas formas de escritura personales y privadas que hacen las personas. Y, ¿por qué son privadas? Porque no están reguladas por instituciones públicas ni determinadas por una organización. Un examen, un programa académico, un libro de texto está sancionado por las instituciones. En cambio, un blog no. Una web está sancionada. Mi web personal está colgada en la Universidad Pompeu Fabra, en mi universidad, entonces debe tener unos colores determinados, no puedo poner determinadas opiniones sobre temas que a mí me interesan, en este sentido son públicas, son institucionalizadas.

Usted destaca la importancia de leer la ideología ¿cómo entiende usted el concepto ideología y por qué es importante leerla? Ideología es un término que manejamos para referirnos a cualquier aspecto relacionado con los valores, las actitudes y las representaciones de un texto escrito. Ideología no es sólo derechas o izquierdas, sino que también es machista, feminista, ecologista o no ecologista, antiglobalización o proglobalización, es si eres católico, ateo, musulmán o hindú. Es cualquier posicionamiento que tú tomas con relación al mundo en cualquier ámbito en el que hay discrepancias o diferentes puntos de vista. Este país se llama República Oriental del Uruguay, ¿por qué Oriental? Porque está al oriente del río, está al oriente del río si lo miras de una determinada manera, porque si lo miras de otra no está en el oriente.

Bueno, también estamos al sur si lo miramos de una determinada manera... Sí, pero eso significa adoptar un referente, y esto es ideológico. O sea, decir Oriente Medio es evidentemente ideológico, es un punto de vista eurocentrista. Entonces cuando vivíamos en un mundo en que sólo podíamos leer discursos en español, hecho por blancos, por hombres, católicos, no era muy importante entender la ideología, pues era la misma, la única. Pero ahora al hacer clic en la computadora aparecen discursos de cualquier parte del planeta, de cualquier persona.3

Daniel Cassany: Vic (Barcelona), 3 de diciembre de1961.

Página personal <http://www.upf.edu/pdi/dtf/daniel_cassany/>

Estudios

Doctor en Ciencias de la Educación en Didáctica de la Lengua (1987-89, Universidad de Barcelona). Máster en formación de formadores en didáctica de la lengua (1983-86, Generalitat de Cataluña). Curso de posgrado en Terminología (1986-87, TERMCAT). Licenciado con grado en Filología Catalana (1985, Universidad de Barcelona). Maestro de Catalán (1979, Universidad Autónoma de Barcelona).

Producción y actividades

Más de 80 textos entre artículos, conferencias, ponencias y comunicaciones sobre comunicación escrita, redacción y enseñanza de lenguas, en congresos y en revistas españolas, europeas, americanas y japonesas. Más de 20 participaciones en congresos de lingüística, lingüística aplicada y didáctica en España, Europa y América. Codirector de la revista Articles de didàctica de la llengua i de la literatura, especializada en enseñanza de la lengua (1994-2003), y de una colección de libros de didáctica de la lengua y la literatura (Ed. Graó). Miembro del consejo editorial Textos de didáctica de la lengua y la literatura, Cultura y Educación.

Libros sobre comunicación escrita, redacción y didáctica de la lengua en española

Describir el escribir. Cómo se aprende a escribir, Barcelona, Paidós, 1988 (10ª reimpr. 2003).

Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito, Barcelona, Graó, 1993 (8ª reimpr. 2000).

La cocina de la escritura, Barcelona, Anagrama, 1995 (11ª reimpr. 2003).

Enseñar lengua, Barcelona, Graó, 1994. Manual de 560 páginas sobre didáctica de la lengua para la reforma. Con M. Luna y G. Sanz. (6ª reimpr. 2000).

Construir la escritura, Barcelona, Paidós, 1999 (3ª reimpr. 2000). Expresión Escrita L2/ELE, Madrid, ArcoLibros, 2005.

Tras las líneas. Sobre la lectura contemporánea, Barcelona, Anagrama, 2006.

Taller de textos. Leer, escribir y comentar en el aula, Barcelona, Paidós, 2006.

Proyectos de investigación

Informatización y estudio del Corpus 92 (lengua escrita por aspirantes a estudios universitarios, 1994-97. Configuración morfológica y estructura argumental: léxico y Diccionario, 1994-97. Análisis discursivo de la divulgación científica: aspectos pragmáticos, textuales y retóricos, 1997-2000. Análisis del discurso de la divulgación en ciencias de la vida. Elaboración conceptual y procedimientos discursivos, 2001-02. Portfolio Europeo de las Lenguas. Coordinador del grupo de trabajo de secundaria, 2001- 03. La competencia receptiva crítica: análisis y propuesta didáctica, 2004-07. 

1::
Fue conferencista en el seminario El lenguaje escrito en la cultura hoy realizado en la Universidad Católica del Uruguay el 4 y 5 de junio de 2007, donde habló de investigaciones lingüísticas sobre las prácticas letradas modernas. Además, participó del X Congreso Latinoamericano para el desarrollo de la lectura y la escritura, realizado en el Centro de Convenciones de la Intendencia Municipal de Montevideo del 6 al 9 de junio de 2007.
2::
Como ejemplo de este tipo de prácticas Cassany señala: contabilidad, recetas, diario personal, diario de viaje, postales, cartas; y de las vinculadas a las tecnologías de la información y comunicación: blogs, teléfonos celulares, foros, chat, correo electrónico.
3::
Para Cassany, en el mundo actual donde cualquier ideología está en contacto con nosotros, es importante tener una literacidad crítica, es decir, leer la ideología. Leer un texto implica recuperar el contenido y la ideología. Por ideología, Cassany refiere a los valores, actitudes y la perspectiva del mundo desde donde habla el texto. Recuperar estos puntos de vista es leer la ideología.
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